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Dic
31

Con perro, pero sin flauta.

Hoy, como gran parte de la humanidad, me dispongo a afrontar un nuevo año, 2013. Ya de entrada, “como que” el número 13 no mola mucho, pero total… no soy supersticiosa y además con lo que llevamos tragado, difícilmente podamos ir a peor
Por aquello de reubicarme acabo leer mi primer post del año 2012 “En el horizonte, el último día del año”. Era solemne, emotivo y sensible. En aquella ocasión me inspiró subir al cielo en paramotor, el horizonte y la perspectiva. Hoy, para finalizar el año, he decidido recluirme en un rincón bellísimo de Andalucía, a escasos metros de mar y, sí, rodeada de “perro-flautas”. Y además me niego a no afrontar 2013 con humor.
Observar su conducta, costumbres y las vidas de esta gente que me rodea y entre las que me vuelvo a sentir extraña aunque, a la vez, parte del entorno, me adentra en una serie de fantasías y reflexiones que me gustan.
¿Por qué los llaman “perro-flauta”? Los observo, me encantan, a pesar de saber que alguno que otro, más en ciudad que aquí, va camuflado, es decir, lo de la indumentaria es toda una “pose” que enmascara tintes verdaderamente conservadores, aunque ciertamente, no es lo habitual.
Pero volviendo al aquí y ahora. Aquí no, aquí están los auténticos, los que viven esa filosofía de vida que, confieso, para mí es toda una incógnita, todo un código por descifrar. Algunos vienen de otros lugares de España, por el acento podrían ser de la “gran city” lo que me despista mucho más. Y ciertamente me gustaría saber cómo compatibilizar un trabajo y una vida normalizada con ser “hippie” y NO responder a esos cánones que nos imponen las autoridades “competentes”, de derechas, de centro (si existe) y de izquierdas, porque, seamos realistas, hasta el más “pintado izquierdista” rechaza estos “perfiles”.
Volviendo al “perro-flauta”, sigo preguntándome ¿por qué se los llama así? Lo del perro me queda clarísimo, pero ¿y la flauta?
En esta reflexión, no en vano, me sorprendo sumergida recordando la historia del “Flautista de Hamelin”. Está claro que ya quisieran los denostados perro-flautas tener una flauta que al tocarla se llevara lejos tanta rata suelta.
Lamentablemente, llegamos a 31 de diciembre de 2012 y, a falta de flautistas líderes, nos sobran perros falderos, y así vamos…
Esperemos que 2013, o uno de estos años, nos traiga algún líder con raticida
FELIZ AÑO A TODOS Y TODAS
APL
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